LA PUTA FARSA DE LA MUJER ‘ARREGLADA PERO INFORMAL’ (Y la Venganza del Tinte en el Cuero Cabelludo)
La Tiranía de la Intención y el Misterio de la Silla
A ver, queridas lectoras, si hay algo más agotador que un audio de cinco minutos, es la Guerra contra el Espejo. Yo no sé quién coño inventó el concepto de la «Mujer Arreglada Pero Informal», pero esa tía es la peor enemiga de la humanidad. Parece fácil, ¿verdad? Un poco de maquillaje, el pelo suelto y ¡listo! ¡Y una mierda! Es una trampa mortal de horas de sufrimiento y dinero.
Y todo por una cita importante o un evento donde hay que dar la talla. Yo iba con la mentalidad de ser la Espartana de la belleza: la que se mantiene fuerte sin necesidad de cosméticos, la que tiene el físico como estandarte. Pero la realidad es que mi cuerpo no está entrenado para la guerra, está entrenado para el desastre del poco gusto.
El Ritual de Belleza: Manual de Tortura y Peligro
Mi día de preparación fue un manual de tortura con hora de inicio y, gracias a los dioses, hora de fin (más o menos).
1. El Peligro del Tinte (La Tortura del Cuero Cabelludo)
Empecé por el pelo. La peluquería es un sitio donde vas a relajarte y acabas con el corazón a mil. Y la peor parte es el tinte. El estilista te dice con esa voz suave de persona que jamás ha gritado: «No te lo dejo más de 20 minutos, es importante por la alergia.»
Y tú, Concha, te sientas y a los cinco minutos ya sientes que el cuero cabelludo te está ardiendo como si te hubieran puesto lejía pura. El químico empieza a hacer su trabajo, y tú te dices: «Tranquila, Concha, aguanta. Esto es por el deber de no tener raíces.» Intentas ser la Estoica que acepta el dolor físico, pero el picor te está volviendo loca.
Y cuando ya no puedes más, sueltas un «¡JODER!» ahogado, porque sabes que si gritas te van a mirar mal, pero si te lo dejas más de 20 minutos, te quedas calva. La frustración es épica.
2. La Esclavitud del Mantenimiento (Cejas, Uñas, Piel)
Pero el pelo es solo el principio. Luego viene la esclavitud del mantenimiento.
- Las Cejas:La tortura de las cejas: la que te depila con ese aire de superioridad que te dice: «Tú sola no te lo sabes hacer, ¿verdad?». Y la depilación que te hace llorar como si te hubieran contado un drama familiar.
- Las Uñas:La obligación de tener las uñas perfectas. La manicura que te obliga a estar quieta durante una hora, mientras tu cerebro está en modo caos creativo.
- El Maquillaje:La capa de yeso que te pones para parecer «Arreglada Pero Informal». Dos horas de esfuerzo para que, si te ríes, no se te agriete la cara.
La Mentira de la Influencer (La Farsa Final)
Y después de todo este ritual de tortura (el tiempo, el dinero, el dolor), te miras al espejo.
¿Resultado? Te ves tú. Solo que más cara.
Y es ahí donde el sarcasmo se dispara. La Mujer de Revista parece perfecta sin esfuerzo, pero tú y yo sabemos que detrás de esa «naturalidad» hay una puta farsa de dos horas de trabajo.
Y la tragedia final: llegas al evento, te esfuerzas por ser la Mujer de Éxito y Glamour, y alguien te suelta el puñal con vaselina:
«Ay, Concha, ¡qué bien te sienta la coleta! Estás muy guapa.»
¡HOSTIA PUTA! Dos horas de tortura para que me digan que estoy guapa con el peinado que uso para limpiar. El esfuerzo de ser «Arreglada Pero Informal» resumido en una puta coleta.
Conclusión (La Victoria del Desparpajo)
Y aquí está la lección, amiga: la Apariencia Espartana tenía un objetivo noble (dser tal cuál). La nuestra solo tiene un objetivo: la aprobación social, y eso es una puta mierda.
Mi solución es reírme de mi propio sufrimiento. Acepto que soy la Mujer Caos y que mi belleza es el desparpajo.
La próxima vez que me tenga que arreglar, voy a tardar cinco minutos, voy a soltar un buen «¡COÑO!» terapéutico, y si alguien me dice: «Qué bien te sienta la coleta», le voy a responder: «Gracias, cariño. Y tú, ¡qué bien te sienta el bozal!»