LA PARED HABLA: El Día que Camilo Sesto Murió por una Polla de Mal Gusto (Y el Juicio del Vándalo)

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El Ritual de la Farmacia y la Invocación Mística

A ver, queridas lectoras, si hay algo sagrado en mi rutina, es la peregrinación a la farmacia. Y no hablo de la urgencia médica, hablo de la paz mental que te da salir a andar, cumplir con la tarea, y sobre todo, escuchar a mi Camilo Sesto.

Yo iba tranquilamente por mi barrio, con la mente clara, intentando ser la Mujer Estoica que asume el destino. Llevaba mis auriculares, y en ese momento justo, estaba sonando esa obra maestra, esa cumbre del arte lírico-religioso que es el «Jesucristo Superestar» del gran Camilo Sesto. Yo, con mi paso firme, sintiendo la música, el drama, la potencia vocal. Iba en un estado de gracia mística que ni las Navidades forzadas consiguen romper.

Y claro, el drama es que la Realidad Concha es una puta bestia que odia la belleza.

 El Choque Soez y la Tragedia Acústica

Mi camino de fe y paz fue interrumpido de forma brutal. Al pasar por una pared de un bloque de viviendas de mi barrio, la vi. Ahí estaba: dibujada una polla de mal gusto, enorme, desproporcionada y flanqueada por una frase de amor que válgame señor santo «TE AMO JENNY».

¡HOSTIA PUTA!

El impacto visual fue tan devastador que, de momento, se me cortó la canción. Jesucristo Superestar se calló. ¡La voz de Camilo Sesto, silenciada por un puto garabato testicular! Es el equivalente a que te pongan un emoji de caca encima de la Capilla Sixtina.

Mi paz se fue a la mierda. Mi cerebro, que iba concentrado en la melodía, ahora estaba en el modo «ira justificada». La disciplina estoica se desintegró en menos tiempo de lo que se tarda en pintar la susodicha.

 El Gran Debate Filosófico: ¿Arte Urbano o Vandalismo?

Y es entonces cuando mi mente se puso en modo sarcasmo y crítica social. Yo me preguntaba:

«¿Esto es lo que llaman ahora arte urbano, coño? ¿Una polla mal hecha con un mensaje de amor juvenil? Porque a mí me parece más bien de gamberros y vándalos

Para mí, el arte debe ser algo más que un impulso genital sobre un muro ajeno. Es la hipocresía máxima. El niñato que hizo eso (porque era un niñato, se le veía en el trazo inepto) cree que es un rebelde, un artista que rompe las reglas.

¡Y una mierda! Eres un gilipollas que no respeta el espacio de los demás. La Mujer Espartana habría resuelto el problema sin el debate filosófico.

 El Juicio de Concha (La Solución Laconista)

Y aquí viene el pico de mi cabreo y mi idea más brillante, la que me recordó a la eficacia brutal de Esparta:

Me quedé pensando: si cogieran al niñato que hizo eso y se lo pintaran en la frente con la misma pintura barata y mal hecha, y le durara una semanita, tal vez no volviera a hacerlo.

Esa es la solución laconista y brutal que me salvó el día.

  • La Terapia Estoica: Intentar comprender la frustración juvenil del vándalo.
  • La Terapia Concha: Castigo corporal y vergüenza pública.

Porque el vándalo no entiende de neurociencia; entiende de que su propia cara sea un lienzo de mierda por una semana. El dolor de la pintura en la frente y el juicio de la gente serían una lección más eficaz que mil horas de coaching.

Mi furia se calmó, y Camilo Sesto, bendito sea, pudo volver a sonar en mis auriculares. El mundo seguía siendo un caos, pero yo ya tenía mi manifiesto de la indignación.

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