¡AL VOLANTE! La Mujer Caos Intenta Sacarse el Carnet (Y la Espartana No Conducía en Rotondas)

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La Tiranía del Pedal y la Muerte de la Concentración

A ver, queridas lectoras, si creíais que ya lo habíais visto todo de mí —el pánico al tinte, el desastre del tango, el terror a la profesora de canto—, ¡os equivocáis! El universo me tenía guardado el último gran ritual de tortura para la Mujer Caossacarme el puto carnet de conducir.

Yo me dije: «Concha, ya has pasado el pánico del examen de conducir mental. Ahora toca el físico.»

El problema es que la conducción es la multitarea en su máxima expresión. El coche no es como el laconismo espartano, que es simple. El coche es una puta orquesta de pedales, palancas, espejos y luces que te obliga a usar el cerebro a un nivel que solo los superhéroes pueden alcanzar.

 El Carro de Guerra vs. El Embrague Criminal

Aquí es donde entra el contraste espartano:

  • El Carro de Guerra Espartano (Ideal): Dos ruedas, un caballo, una lanza. Si había un problema, se resolvía con fuerza y el enemigo estaba KO. Cero embrague, cero rotondas.
  • El Coche Moderno (El Demonio):Embrague, freno, acelerador, intermitentes, espejos, marchas… ¡Hostia! La complejidad me supera. Mi cerebro es la pelota de ping pong que no sabe dónde mirar primero.

La primera clase práctica fue un desastre sonoro. El embrague era mi archienemigo. Cada vez que intentaba arrancar, el coche daba unos saltos dignos de un jabalí subiendo una cuesta, y el motor sonaba a tractor con tos ferina.

Mi profesora (que, a diferencia de Marimar, no me regañaba, sino que me miraba con la resignación de quien ha visto el Apocalipsis) me decía: «Tranquila, Concha. Siente el embrague.»

Y yo pensaba: «Sentir el embrague mis cojones. Lo único que siento es el pánico a calarse en medio de una rotonda y el terror a la vergüenza máxima.»

 La Tiranía de la Multitarea al Volante

Y el drama es la multitarea en tiempo real.

  1. El Oído:Escuchar a la profesora.
  2. La Mano Derecha:Cambiar de marcha.
  3. La Mano Izquierda:Poner el intermitente y girar el volante.
  4. El Pie Derecho:Acelerar y frenar.
  5. El Pie Izquierdo:Controlar el embrague (¡el demonio!).
  6. Los Ojos:Mirar los tres espejos, el semáforo y al peatón suicida.

¡Imposible! Mi mente, que se distrae con el canto de un pájaro, no puede procesar siete tareas a la vez. El resultado es que mi cerebro se cortocircuita, y el coche hace lo que le da la gana.

Y el clímax del terror: el examen. El examinador, que es la versión de la Máquina Estoica, sin emociones, esperando mi error. Y yo, intentando ser la Mujer de Hierro, pero sintiendo que mi única estrategia es que se rinda por el agotamiento de la vergüenza ajena.

 La Estrategia de la Rendición (La Victoria del Desparpajo)

Mi conclusión es que la única forma de aprobar es que el examinador ceda por la desesperación.

  • El Estoico diría: «El resultado no está en mi control. Acepto mi destino.»
  • Yo, Concha, de Barrio: Digo: «Mi destino es que el examinador vea que mi caos es tan monumental que es más fácil darme el carnet que volver a subirse conmigo al coche.»

Y es ahí donde el humor salva el día. Porque si el coche va a ser un tractor con tos ferina, al menos que sea con estilo. Y la próxima vez que me cale, voy a soltar un «¡ME CAGO EN TODO!» con dignidad.

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