¡LA TRAICIÓN DEL SILLÓN CHAISE LONGUE! El Terror Nocturno, la Vejiga Cobarde y el Cinismo de Mis Mascotas
🤯 ¡HOSTIA! El Misterio y la Agresión Cinematográfica
A ver, queridas lectoras, si algo define mi vida más allá de la resistencia sedentaria y el coñazo viajero, es que soy una víctima fácil de la ficción neurótica.
La noche anterior me vi una serie de mucho misterio que, para qué nos vamos a engañar, tuvo unas escenas un poco impactantes que me dieron un poquito de miedo. Del bueno, del que te deja el cerebro en modo “alerta psicópata”.
Lo curioso es que, cuando llegó la hora de acostarme, no me dio miedo irme a dormir. El cuerpo, exhausto de la batalla hormonal y las turras sociales, se desplomó.
🚽 El Momento Bisagra: La Vejiga Traidora
Peeero, la vida, siempre te guarda la puñalada trapera.
Me desperté en mitad de la madrugada con ganas de ir al baño. Y ahí sí, ahí sí me entró el miedo. No el miedo de la serie, sino el miedo primario, el de que el psicópata o la cosa rara de la serie está escondida detrás del mueble de la entrada.
¡Coño! No tenía ovarios a salir de la cama e ir sola al baño. Se había iniciado la Misión Supervivencia Urinaria.
🐕 La Tiranía del Perro y el Cínico Cansancio
Mi primer instinto, claro, fue reclutar a mi guardaespaldas de cuatro patas.
Mi perro estaba cruzado en mitad de la cama. El cabrón no tiene cama para dormir, no; se apropia de mi colchón (el mismo que está hundido de mis vueltas ansiosas) y hace que duerma de mala postura y me levanto hecha un ocho.
Con la voz de susurro más dramático de la historia, le susurré su nombre para que se despertara y me acompañara.
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Respuesta del Perro, Fase 1: Solo levantó un poco la oreja. Un gesto de desprecio laconista absoluto.
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Respuesta del Perro, Fase 2: Le volví a llamar, con más intensidad. Pasó de mí.
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Respuesta del Perro, Fase 3: Le moví un poco para despertarle y que me acompañara al baño. Se hizo el loco. ¡Hostia puta, el teatro animal! No hay actor más convincente que un perro que no quiere levantarse.
🐈 La Traición Total y el Sindicato de la Vagancia
Y los gatos, ¡hostia!, los gatos son el sindicato de la vagancia organizada.
Mi gata, Monchita, se quejaba (supongo que por la invasión de mi codo en su territorio peludo). Y el otro gatito estaba frito en su cama.
“¡JOOODER!” Allí no se levantaba ni Dios para acompañarme al baño.
Me quedé allí, debatiendo entre la dignidad de la vejiga y el terror a lo desconocido, hasta que las ganas incontrolables me dio la fuerza espartana necesaria.
👑 El Clímax de la Desfachatez Animal
Al final me armé de valor porque no me quedaba más remedio y fui sola. Fue una Misión Imposible, con movimientos de sigilo neurótico mirando constantemente por encima del hombro.
Me vuelvo a la cama, exhausta, sintiéndome una superviviente de la jungla. Y, ¿qué pasa?
¡Cómo 10 minutos después, los dos gatos se habían despertado y estaban jugando y mi perro bebiendo agua!
¡La madre que los parió! ¡Tenían energía! ¡Estaban activos! Pero cuando yo , la que les da de comer y les paga el Oikos, los necesitaba para una simple escolta urinaria, se hicieron los muertos. ¡Cinismo animal en estado puro!
Mi conclusión: Mis mascotas no son guardianes; son okupas peludos que solo activan su modus operandi cuando no hay peligro y sí hay oportunidad de beber o jugar. Y yo, una heroína urinaria.