¡MANANTIAL DE INCONTINENCIA! La Batalla del ‘Xixi’ y la Vagueza Extrema frente a las Bolas Chinas (Y el Turismo Sexual Digital)

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 ¡HOSTIA! La Tiranía de la Tos y la Gran Traición Pélvica

A ver, queridas lectoras, si algo me ha quedado claro después de luchar contra el PC del año de la polca y los sueños psicópatas, es que, llegadas a cierta edad, el cuerpo empieza a tener vida propia y, lo peor, ¡te traiciona!

Y mi traición más humillante y húmeda es el suelo pélvico.

El universo te dice: “Las bolas chinas son un dispositivo que se introduce en la vagina para fortalecer el suelo pélvico mediante la vibración y el movimiento, ayudando a prevenir y reducir la incontinencia urinaria.”

Yo tengo mis bolas chinas para que se “fortalezca el xixi”, que diría una que conozco, y así no mearme encima. Pero, ¡hostia puta!, la realidad es otra: cada vez que toso, eso es un manantial. ¡Es la fuente de la Pucela en mi ropa interior!

 Las Dudas Existenciales del Suelo Pélvico

Y claro, aquí empieza mi neurosis de la que no se habla en los libros de autoayuda:

  • ¿Tendré que llevarlas puestas más horas? ¿Debo ir a hacer la compra con ellas? ¿Ponerme a fregar el suelo en cuclillas? ¿Tienen que ser mi disciplina espartana para que esto funcione? Me da una pereza extrema solo de pensarlo.

  • “¿Me saldrá sarpullío a los basto?” (pregunta que haría mi conocida, con esa gracia que la caracteriza). Porque si esto es una tortura húmeda, al menos que no me cause una dermatitis de contacto de la que tenga que hablar con mi dermatólogo estoico.

 La Gran Distracción: Del Kegel a la Sexología Amateur

Como el drama de las bolas chinas no me convencía (principalmente por la vagueza extrema), me dije: “Concha, hay que ser proactiva.”

Así que me tiré de cabeza a informarme sobre la gimnasia pélvica. Y la verdad, encontré muchos ejercicios sencillos para hacer. El Kegel no es un Dios griego; es un ejercicio.

Peeeero, claro… El cerebro tiene sus propios planes. Del Kegel pasé a la búsqueda de “ejercicios sencillos para hacer en casa”. Y de ahí, ¿dónde llegamos?

  1. Gimnasia Pélvica → Juguetes Sexuales

  2. Juguetes Sexuales → El Turismo Digital

 El Apocalipsis de los Juguetes (Y la Pereza Extrema)

Después de un rato morando, estaba viendo cosas que no había visto en mi vida y ni sé para qué sirven. ¡Hostia puta! El mundo es mucho más raro y excitante de lo que pensaba. Vi dildos que parecían herramientas de construcción, aparatos con forma de alienígena y artilugios que deberían venir con un manual de ingeniería aeronáutica.

Y en ese momento de máxima contemplación, mi mente laconista y perezosa intervino:

“A ver, Concha. Todo esto está muy bien. Pero total, para usarlo muuuuuy deeeee veeeeez eeeen cuaaaaando**, porque vamos, me da** pereza extrema, vagueza, falta de interés, etc.¡Mejor paso, !”

El cerebro neurótico me había llevado al Punto G Digital, solo para que la vagueza extrema me diese un puñetazo en la cara. La disciplina espartana no era la de fortalecer el suelo pélvico; era la de ahorrar tiempo y energía en juguetes que iban a acumular polvo.

 Conclusión (La Dignidad del ‘Xixi’ y la Aceptación)

Mi conclusión es que la vida es caótica, pero al menos soy honesta. El manantial sigue ahí cuando toso, pero ahora tengo una excusa filosófica para no usar las bolas chinas: la vagancia me salvó de la inversión inútil.

Y la única forma de ser feliz es aceptar el caos y el xixi descontrolado con humor y ovarios.

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